Dr Hector Forero | Carta de Angelica
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“Cuando vuelve la sonrisa al corazón”

Dr. Forero, usted ha sido gran instrumento en las manos de dios no se imagina la esperanza que me ha dado el todopoderosos al ponerlo en mi camino, él hace cosas grandes cada vez voy a su consulta, por ejemplo, el cómo hizo latir de nuevo mi corazón el día que lo conocí porque ese dia devolvió con sus palabras “la voy ha oprerar”, la esperanza, esas palabras fueron la dulzura que necesitaba mi corazón, así volvío a latier y de nuevo hubo sonrisas, arco iris y aun mas ilusiones, aquellas palabras retumbaron como trompetas en la batalla, sonaron como cuando se levanta el alba.

Dr. Forero no sabe y no se alcanza a imaginar lo importante que es usted en este camino, en esta lucha diaria, en esta nueva vida que dios me permite vivir.

Soy afortunada porque dios un día “me colocó en manos espertas”, bendito sea el señor porque hace posible de nuevo este gran camino en sus manos. Sé que a muchos/as usted es esa luz que dios utiliza para que vuelvan a brillar nuestros ojos.

Por ello mi dr. Forero creame que aunque me tenga que hechar gotas y no pueda usar pestañina para que las pestañas disimulen mis ojos pequeños entre mis gafas, así los campos visuales sean una tortura porque veo la verdad, del cómo mis ojos se han apagado, le doy gracias a dios porque un día se acordó de mi y me colocó en sus manos. Con sus risas, con su paciencia para explicarme cosas que no entiendo, para hacerme sonreir con el apunte preciso cuando mi corazón quiere desmayar. Dr forero en conclusion usted es muy importante para mi porque han sido 3 años donde dios ha mostrado su inifinita misericordia para conmigo.

Oro para que dios todos los dias le regale lo mejor de su mano, para que siempre le guíe, le de las salidas y ante todo que le respalde y le de la sabiduria para que sus manos sigan siendo doctas para devolver sonrisas en el corazón.

Dr. Forero, una vez ví una pequeña rosa en mi jardín, llovía a cantaros, caía tanta agua que nunca pense que la rosa pudiera conservar sus petalos a pesar del granizo que amenazaba con destruirlos por completo, luego que paso la tormenta allí estaba la rosa, pequeña, con su apariencia de fragilidad conservando sus petalos con la misma hermosura que el primer día en que floreció; terminó agradeciendole porque usted no ha dejado que la tormenta devore mis petalos y sé que dios a través de sus manos hará de mis ojos un palcio de plata.

 

María angélica sofía garcía valbuena